El doctor Werner Gräfe es el cónsul honorario de Alemania en Salta y dialogó con El Tribuno sobre la reunificación de Alemania y la caída del Muro de Berlín, cuyo 27º aniversario se conmemoró el miércoles 9 de noviembre. En el Kulturzentrum se realizó una charla sobre la historia y la caída del Muro, con testimonios, la proyección de un documental y una muestra fotográfica.

¿Cómo recuerda la caída del Muro de Berlín?

Yo vivo en la Argentina desde 1989 y en ese momento estaba con mi madre y mi padre de visita. Estábamos sentados tranquilos en el patio tomando café cuando de repente dijeron que había caído el Muro. En verdad no estaba previsto que se abrieran las fronteras. Fue por un malentendido de un funcionario de Alemania oriental que, ante la pregunta de a partir de qué momento regía la libre salida del país, dijo: "Yo creo que a partir de ahora". Eso fue como un fuego. La gente se fue a los pasos de frontera y los soldados no sabían qué hacer. Lo impresionante es que nadie se imaginó que pudiera darse este evento sin un solo tiro. Fue una revolución pacífica, una apertura. Todo este movimiento vino de sorpresa.

Al principio hubo mucha euforia. La gente se abrazaba los primeros días después de la caída del Muro y había mucha cooperación y solidaridad. La gente dijo: "¡Qué fabuloso, te vamos a ayudar!". Los llevaron al supermercado, se llenaron la bolsas y poco a poco esa euforia se fue.

¿Cómo vivió usted la reunificación de Alemania?

La unificación del 3 de octubre de 1990 fue un gran momento que yo esperaba de alguna forma. Para mí ya no fue una sorpresa. Cuando Alemania reconoció su frontera del este, la Óder-Neisse, y, firmando convenios dentro del derecho internacional, aseguró que no la tocaría más, recién se pudo lograr la unificación.

Primero se dio una unión económica y la aceptación de la moneda 1 a 1, que, en realidad, era 1 a 4. Alemania oriental estaba prácticamente en la quiebra. Para la parte occidental también fue bastante duro. Nuestros aliados, sobre todo Margaret Thatcher, de Inglaterra, temía que desde Alemania naciera un nuevo peligro en el centro de Europa por ser un país unificado. Alemania oriental, a pesar de su mala situación económica, era el país más poderoso dentro del Pacto de Varsovia y Alemania occidental era una potencia económica entre los aliados del oeste.

muro berlin alemania.jpg
El muro de Berlín, símbolo de una parte de la historia del siglo XX.
El muro de Berlín, símbolo de una parte de la historia del siglo XX.

Una pequeña problemática que quizá hay que criticar es que muy poco se escuchó a los orientales en la unificación. Se impuso un sistema sobre el otro. Les dijeron: "Ustedes son unos perdedores, están en la ruina, su sistema ha fracasado". Entonces, el único, el mejor y el superador es el sistema capitalista. Quizá eso no fue ni elegante ni feliz, porque Alemania oriental tenía cosas para rescatar y se podría haber hecho un diálogo más amplio, pero fue todo muy rápido.

¿Por qué le parece importante la conmemoración de estas fechas?

Creo que es de gran importancia recordar a la gente lo que pasó. Muchos se han olvidado ya y no saben qué sucedía en la Alemania oriental. Era un país socialista, donde la gente vivía prácticamente encarcelada, tenía su vida programada pero no podía escapar de eso, no había libertad de expresión ni oposición. Muchos han perdido su vida tratando de refugiarse en el oeste. No hay que olvidarse de eso. Había una orden de fusilar a quienes intentaban salir del país. Toda esta situación hay que volver a la memoria a los jóvenes, sobre todo, pero también a muchos adultos.

El último 3 de octubre, cuando se celebró la unidad alemana en Dresden, que se celebra cada año en un estado federal de Alemania, hubo protesta de una minoría y de un grupo extremista; -no hay que olvidar que en Dresden se formó Pegida, un movimiento antiislámico-. Hoy vivimos en una democracia con libertades como nunca en Alemania y que hayan permitido esta manifestación el día de la celebración de la reunificación significa que hay un enorme margen de tolerancia.

En Alemania hay un tsunami de inmigración -en 2015, casi un millón de personas-. Hay mucha gente que no tiene la vida fácil, pero no es comparable con lo que pasó en la Alemania socialista. Hoy algunas personas están en las calles quejándose por lo que pasa en la vida política y económica. No es fácil, pero caer en este tipo de ignorancia, falta de tolerancia y de respeto, atacar a inmigrantes, hablar de la canciller Merkel y de otros políticos como traidores, creo es injusto.

¿Cree que sigue habiendo "dos Alemanias"?

"Existen dos Alemanias". El que hizo ese comentario dijo que es la primera vez que tiene la sensación de que no somos un solo pueblo. Antes de la caída del Muro, en la Alemania oriental, el grito era "nosotros somos el pueblo". Después, el grito era "nosotros somos un solo pueblo". Comparto lo que dijo este señor de que quizá hoy el pueblo alemán no es uno solo porque no sabemos adónde vamos. Hay una sola Alemania pero con gente que no se siente como un solo pueblo.

inmigrantes alemania sirios.jpg
Una familia de inmigrantes camina por una plataforma de trenes en Eisenhüttenstadt, Alemania. Foto: AP
Una familia de inmigrantes camina por una plataforma de trenes en Eisenhüttenstadt, Alemania. Foto: AP

Algunas personas, incluso los políticos que decidieron esta apertura de inmigración, dicen que no va a pasar nada, que Alemania va a mantener sus costumbres, su idiosincrasia, que va a quedar todo como siempre. Yo creo que no va a ser así. Es un proceso de desarrollo en el que se integra gente de otras culturas, de otras religiones y en el que muchas cosas alemanas van a quedar en el pasado. Obviamente como en cualquier otro país siempre hay una diversidad de opiniones sobre este tema. En el futuro seremos una sociedad más "multi kulti" y a eso hay que aceptarlo. No digo que haya que abandonar la historia, la tradición o la cultura, pero todos estamos sumergidos en cambios, no hay nada estático. En mi último viaje lo vi muy evidente: las cosas están en un proceso de cambio.

¿Cómo se vive la inmigración hoy en Alemania?

En la Unión Europea el convenio de Dublín había establecido que los refugiados tenían que pedir asilo en el país al que llegaran. Los países del centro y del norte se lavaban las manos y Hungría, por ejemplo, estaba desbordada. El gobierno alemán con su canciller Merkel se dieron cuenta de que era una injusticia y aceptaron que Hungría abriera sus fronteras.

Es una inmigración no controlada y muchos municipios están desbordados en su capacidad. Hay un porcentaje de inmigrantes conflictivos que salen de un medio de militantes islámicos. A veces vienen sin documentos. El proceso de verificación en verdad tarda a veces más de un año. Durante ese tiempo, no pueden trabajar y viven en viviendas provisorias, sin lograr de integrarse. Esto implica muchos riesgos pero creo que tenemos que enfrentarnos a eso.

Se formaron grupos que ayudan a la gente ad honorem. Es un fenómeno alemán impresionante. Yo creo que Alemania es muy solidaria con gente perseguida por cuestiones ideológicas y recibirla, más allá que nuestra constitución lo prevé. Alemania tiene que hacer todo lo posible para mantenerse como un país solidario, respetuoso, cultural y luchar por el medio ambiente.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora