Pedro canoero, te mecía el agua, lejos de la costa, cuando te dormías...
En política no hay que dormirse en los laureles. Y el incombustible gobernador bonaerense, se durmió. En el medio del desastre de las inundaciones, su viaje a Italia cayó como un baldazo de agua fría sobre pobladores obligados a abandonar sus viviendas, llorando la pérdida de muchas vidas. Sin embargo las encuestas no movieron un ápice sus agujas, que señalaban el indefectible camino hacia la victoria. El "Lancha" se puso la banda presidencial, designó su gabinete y realizó viajes al exterior casi en calidad de primer mandatario. Tan olvidado ha quedado Perón, que quienes pretenden ser sus sucesores y herederos, no recuerdan las veinte verdades peronistas, en particular aquella que dice: "Ningún peronista debe sentirse más de lo que es, ni menos de lo que debe ser". Claro, es perdonable, Daniel recién entra en política siendo hombre de las cuatro décadas y en una vertiente a la que hoy se le niega su carácter de peronista: el menemismo.
Daniel Scioli puede contraer hidrofobia. No me refiero a la rabia que en estos días seguramente viene mascullando, sino al odio que debe incubar contra el líquido elemento (Góngora dixit). En unas aguas perdió parte de su cuerpo y por otras perdió su máxima aspiración política. Al exmotonauta de nada le sirvió su pericia para manejarse en aguas procelosas. En todos los distritos donde el agua causó gravísimos problemas e inconvenientes a sus habitantes en agosto pasado, Cambiemos, de manos del "premio revelación juvenil" María Eugenia Vidal, se impuso sobre el oficialismo con diferencias superiores al 10 por ciento, incluido el bastión natal de Cristina Kirchner: La Plata. Casi es posible hacer un mapa de las inundaciones superponiendo los resultados electorales: en Luján, una de las ciudades más afectadas, Vidal obtuvo un 49,09% frente al 26,86% de Fernández; en La Plata, Cambiemos se llevó el triunfo por 46,73% a 28,70% y en General Pueyrredón, donde se produjo la mayor diferencia entre ambos, Vidal se impuso 50,92% a 29,66% del oficialismo; en Campana (46,12% a 31,70%).
En mirada retrospectiva, ­qué podía esperarse Scioli de estas elecciones!, si sus propios votantes expresaban: "Scioli hizo m... la provincia pero hay que votarlo sí o sí" (Hebe de Bonafini) o que votaban "desgarrados y con cara larga" (intelectuales de Carta Abierta). Faltaba Fito Páez diciendo que votaba con "asco". A propósito de estos pseudo intelectuales, de pseudo izquierda, sostuvieron su "esperanza" de que la próxima política cultural de Scioli "no se base en Ricardo Montaner y los Pimpinela que bien podrían ser omitidos en nombre del respeto a las concepciones culturales más vitales, creadoras y amplias". Estos pontífices de las artes y la cultura, preferirían que el pueblo se deleitara con el "Pierrot Lunaire" de Arnold Sch"nberg (45 minutos de bodrio). Entre "montoneros" y "montaneros", me quedo con los últimos. Sin embargo, para este balotaje, la frase de los doctos asiduos de "6,7,8"; recobra valor: muchos de nosotros vamos a votar "desgarrados y con la cara larga". Cualquiera sea la opción: será la del mal menor.
Unos votarán a un empresario rico, que entró tardíamente en la política y que apoyó todas las privatizaciones de los 90, de la mano del "execrable" Carlos Menem. Otros votarán a un empresario rico, que entró tardíamente en la política y que apoyó todas las privatizaciones de los 90, de la mano del "execrable" Carlos Menem.
Recuerdo que en mi viaje de egresados, en el tren que nos llevaba a Bariloche, estaba de moda cantar: "Ahora que vamos despacio, vamos a contar mentiras trulala, vamos a contar mentiras trulala..." Durante los próximos 20 días tendremos un "revival" de esa experiencia. El tema será quién miente mejor. Que la mentira tenga patas cortas, no importa, basta que permita transitar las próximas tres semanas.
Scioli tiene la ventaja de tener una gran maestra, solo Cristina Kirchner tiene la capacidad de exigir "que nadie se disfrace de lo que no es" y de fustigar a Mauricio Macri por los cambios súbitos de opinión, cuando los archivos demuestran que ella votó entusiastamente a favor de las privatizaciones de los 90, para luego convertirse al estatismo, expropiar YPF y cambiar de un plumazo el sistema jubilatorio. Pero Macri tiene una mentira más creíble. Podría mentir sobre el 82% móvil, o el Impuesto a las Ganancias o las retenciones al campo. No puede hacerlo Scioli porque surge la pregunta: si lo acompañan Zanini, la misma Presidente y varios ministros como Kicilof ¿por qué no lo hacen ya? Tampoco es creíble que le imputen a Macri ser menemista cuando en el bando contrario, lo han sido, y de pura cepa. Afirmar: "Voy a ser más Scioli que nunca, porque es mi identidad y personalidad", no se sabe si es una amenaza o reafirmar su permanente ambigedad.
Así como Néstor se hizo construir una bóveda, para contemplar extasiado el dinero acumulado, Cristina estaría modificando su casa, con amplios patios y balcones para dirigirse en sus alucinantes peroratas a los pinginos que le hayan quedado.
La cruel realidad: Cristina se prepara para retirarse a "su lugar en el mundo" y, con los millones acumulados, poder disfrutar al máximo (y al Iván y la Florencia).

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Sección Editorial

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Re KennethU
Re KennethU · Hace 12 meses

Muy bueno.

Julian Centella
Julian Centella · Hace 12 meses

BIENIIIIISSSSIIIIIMOOOO!!!!!! ECHANDO UNAQ MIRADA A LAS 20 VERDADES PERONISTAS DEL JUSTICIALISMO ES QUE DEMUESTRAN QUE ESTO DE PERONISMO SOLO ES UNA MENTIRA!!! ES DEFINITIVO "EL PERONISMO NO ES UN PÁRTIDO YA ES UNA CULTURA, INSOSLAYABLE, PORQUE ES PARTE DE NUESTRA HOSTORIA"


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