Terminar el año 2016 con discusiones para lograr una sociedad equitativa no deja de ser importante.
La modificación de la Ley de Impuesto a las Ganancias que graba las remuneraciones de los trabajadores en relación de dependencia se ha transformado, además de una discusión crucial para sectores a cuyos salarios se les descuentan sumas significativas de dinero en ese concepto, es una disputa política donde algunos dirigentes con gran sentido del oportunismo utilizan estas banderas para posicionarse en las próximas elecciones ya que se inicia un nuevo año electoral.
El motivo de esta nota es comentar algunas de las modificaciones a los proyectos de ley presentados por el oficialismo y la oposición que modificarían la Ley del Impuesto a las Ganancias; su contenido, los tiempos para que entren en vigencia y las modificaciones que se realicen deben ser el resultado de discusiones entre todos los sectores.
No solo el Impuesto a las Ganancias debe ser objeto de análisis y modificación: es imprescindible ampliar el marco de discusión a una reforma mucha más integral para sentar las bases o contribuir en la elaboración de un plan de crecimiento de nuestra economía.
Centrando el análisis sobre el Impuesto a las Ganancias observamos que solo el 10% de los trabajadores formales (inscriptos) pagan este impuesto y las tasas son las más altas de toda Latinoamérica; lo ideal, si ese impuesto debe existir, es que haya más trabajadores que aporten y que cada uno pague mucho menos.
Y es así que solo 1.800.000 trabajadores sobre 18.000.000 de personas que conforman la población económicamente activa pagan este impuesto, que representa el 3% del Producto Bruto Interno, llegando a ser totalmente imparcial ya que son pocos los que aportan.
Hay que cambiar el chip
El escenario laboral y fiscal es complejo. Para la Universidad Católica Argentina sólo 4 de cada 10 trabajadores tienen un empleo de calidad. El Observatorio de la Deuda Social Argentina calculó la desocupación del tercer trimestre del año en 9,9%, frente al 8,5% que había reflejado el Indec en el mismo período. Esos 9,9 % de desocupados representan 1.782.000 millones de desocupados si se tiene en cuenta una población económicamente activa (PEA) de 18 millones de personas. En tanto, la creación de empleo cayó 1,6 puntos porcentuales.
Al mismo tiempo, la Argentina tiene hoy la mayor presión tributaria de su historia.
En 2015 llegaba al 31,2% del PBI, según la Cepal; la segunda de la región, después de Brasil, y similar a la de países ricos, que dan muchas más contraprestaciones
Esta es una encrucijada decisiva: Si no se resuelve el costo argentino, encarecido por variadas causas, no habrá reactivación ni generación de empleo a largo plazo. La economía y las políticas sociales necesitan cambiar el chip.
El proyecto de Massa y Kicilloff
Con la reforma planteada súbitamente por la oposición para cambiar el Impuesto a las Ganancias, según la AFIP bajaría la recaudación en 132 mil millones de pesos anuales, de los cuales bastante más de la mitad irá en perjuicio directo de las provincias y los municipios, dado que los impuestos compensatorios ideados por Sergio Massa y Axel Kicilloff no se coparticipan.
Entiende el proyecto que los trabajadores tendrán mayores ingresos al bajarles el pago del impuesto, esos montos se volcarían al consumo generando mayor reactivación de la economía.
Para compensar la pérdida en los ingresos del Gobierno y sin una pauta de recaudación confiable, el proyecto restablece las retenciones a la actividad minera que habían sido acordadas el pasado mes de febrero de este mismo año, también grabar la renta financiera y los plazos fijos donde la tasa de interés que cobra el inversor no supera a la inflación y crea otros impuestos, a los bienes improductivos y al juego.
El Gobierno consideró a esta iniciativa como una mala señal para los inversores, la industria y el sistema financiero, además de afectar el blanqueo de capitales.
Además, Kicilloff admitió que había cometido un error de cálculo. Al imaginar un régimen de proporciones y compensaciones muy similar a la famosa Tablita de Machinea, se habían deslizado millonarias torpezas.
Lo que es importante rescatar son las discusiones dentro de las instituciones, especialmente en el Poder Legislativo y los sectores del trabajo, para lograr que junto al Gobierno se llegue a un buen arreglo que favorezca a los trabajadores y no se perjudique el ejecutivo ni las provincias por la pérdida de ingresos. Ese debate debió haber precedido la votación unilateral del peronismo unificado en la Cámara de Diputados. Ahora debe seguir en el Senado.
Reforma tributaria
Discutir un solo impuesto en este caso puede ser el inicio para lograr una reforma estructural en serio de nuestro sistema tributario ya que entre otras cosas observamos:
a) Si se decide grabar el trabajo personal en relación de dependencia tendría que aumentar la cantidad de trabajadores que aporten y disminuir considerablemente las tasas que pagan para que sea igual para todos.
b) Lamentablemente la mayor recaudación tributaria en nuestro país se hace a través de los impuestos que gravan el consumo (IVA) sin diferenciar la capacidad o riqueza de los consumidores, esto agudiza la pobreza.
c) En otros países las mayores recaudaciones impositivas corresponden al patrimonio y no al consumo, es decir, contemplan las ganancias y la riqueza de los contribuyentes; acá es al revés.
d) En Salta la media de los sueldos no llega al mínimo cobrado para pagar el Impuesto a las Ganancias; es decir, la mayoría de los trabajadores que se beneficiarían con las mejoras actualmente en discusión no trabajan en nuestra provincia, razón por la cual los logros obtenidos con las reformas no serán significativas para nuestros empleados y economía.
e) Las cargas al trabajo personal son tan caras que no incentivan la creación de trabajos formales; como ejemplo podemos observar las grandes inversiones genuinas que realizó el campo con solo bajarle las retenciones que se verán relegadas el próximo año.
f) Existen impuestos provinciales que gravan bienes y servicios sobre otros impuestos ya incluidos en el precio; esto les da el carácter de regresivos e inequitativos.
g) Actualmente la voracidad del Estado es tan grande que necesita cada vez mayores ingresos para financiarse ya que el gasto público en diez años ha crecido 20 veces y el PBI solo aumentó la mitad.
</SUBTITULO>Régimen de retenciones
Con la discusión de las retenciones del Impuesto a las Ganancias también tendríamos que aprovechar para realizar otras reformas que considero necesarias.
Un párrafo aparte merece el hecho de que no se deben realizar retenciones a los jubilados, ya que ya aportaron impuestos cuando trabajaban y si ahora pagan estamos en un caso de doble imposición que se trasladó en el tiempo.
Sabemos que el salario de un trabajador le debe permitir vivir dignamente, razón por la cual se debe respetar su intangibilidad, actualmente está en vigencia un tope del 20 por ciento de lo que se paga al empleado para deducir por ejemplo embargos, cuota alimentaria, etc., más otra deducción de hasta el 35 por ciento para pagar el Impuesto a las Ganancias o sea un total del 55 por ciento de toda la remuneración bruta, monto exagerado si consideramos la intangibilidad que tendrían que tener los sueldos.
Los gastos que desembolsa el trabajador para realizar sus tareas, tales como como viandas y viáticos, solamente pueden ser deducidos por los trabajadores del petróleo, corredores y viajantes de comercio, existiendo un serio caso de discriminación entre los trabajadores.
También existen otros gastos que tampoco pueden ser deducidos por los trabajadores en relación de dependencia como por ejemplo matrículas profesionales y alquileres entre otros, ya que la Ley del Impuesto a las Ganancias para las demás categorías permite deducir los que sean necesarios para obtener o mantener ganancias.
Es necesario que se haga la tan mentada reforma de nuestros impuestos y hoy no deja de ser una expresión de deseos que espero se concrete pronto, vaya mi aporte.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora