Es emocionante verificar que determinados murales son capaces de transformar los espacios de la ciudad. Con la vitalidad del arte se puede volver al saludable hábito de mirar hacia arriba y desaprender ese otro de enfocar la vista en las pantallas de los celulares. Con su lenguaje visual de alto impacto se consigue poner los sentidos en modo de disfrute, a la espera de captar un momento único e irrepetible. Con su vitalidad se logra renunciar al movimiento impiadoso del tráfico, a la vulgaridad de los simples giros en una concurrida rotonda e introducirse en un microuniverso.
Desde hace casi dos meses veinte pares de manos desistieron de vacacionar a tiempo completo y se embarcaron en una tarea para la que se debieron relacionar de otro modo con las inclemencias climáticas. Un utilitario pasa tocando bocina por debajo del puente de la rotonda de Limache. Unos brazos se agitan desde la ventanilla del acompañante: "­Aguanten, chicos!", grita un preadolescente. El eco de su exclamación llega hasta los estudiantes de la Escuela de Bellas Artes Tomás Cabrera, que levantan sus pinceles para corresponder al ánimo festivo.
El grupo ya está habituado a las manifestaciones de afecto, a los cumplidos -también a las críticas-, a las gaseosas y los vasos de plástico o los sándwiches que alguna vecina trajo, en humilde agradecimiento porque le están embelleciendo su ciudad.
Samanta Chungara ESTUDIANTE "El mural es algo lindo que ya queda para siempre y donde vos podés dejar tu marca".

Mediante un convenio entre la Municipalidad y la Tomás Cabrera agentes trabajaron para limpiar y acondicionar toda la estructura de cemento de la rotonda. Retiraron los afiches de propaganda política y los residuos que había en las inmediaciones de ese espacio. Luego los alumnos presentaron bocetos sobre los cuatro tópicos solicitados por la comuna: los soldados caídos en las islas Malvinas, el general Martín Miguel de Gemes y su ejército de Infernales, personajes infantiles y la Salta turística. Por último se seleccionó a 20 jóvenes del Profesorado de Arte en Artes Visuales y la Tecnicatura Superior en Diseño Gráfico para que, por una remuneración, trabajaran en el proyecto.
Al ser en altura, la realización de cada obra se presenta a la vista del transeúnte como un verdadero despliegue cinematográfico. Una estructura metálica y andamios, un generador eléctrico, carritos de supermercado que transportan un numeroso conjunto de latas de pintura. Los curiosos llegan solícitos para atender a estos chicos salpicados de material o fotografiarlos mientras despliegan sus pinceles y aerógrafos.
Ailén Cruz (22), alumna de 3er. año del Profesorado de Arte, y Victoria Liendro (22), estudiante de 3er. Año de Diseño Gráfico, son las creadoras de la pared que homenajea a referentes infantiles locales, nacionales e internacionales.
"Fusionamos el diseño gráfico con el arte. A las cabezas las dibujábamos a mano y las vectorizábamos plano por plano y lo mismo hacíamos con la mayoría de los bocetos", explicó sobre el proceso Ailén. Para los no entendidos con vectorizar se refería a que separan a través de un programa de computadora las zonas que tienen luces de aquellas que quedarán con sombras. La pared que ellas diseñaron es un portento de formas, colores y equilibrios. Se adivina, además, vocaciones decididas al arte y otras a las que les gustaría dedicarse a la animación. Acerca de los motivos que trabajaron Victoria aportó: "Lo que quisimos hacer fue un homenaje a los ilustradores argentinos como Quino, Caloi, García Ferré y a humoristas como Carlitos Balá y Rubén Aredes". Con ellos convive la representación de José Pellucchi, fundador de los Payamédicos -una ONG que nuclea a 4.000 payasos de hospitales-, Walt Disney y el director de cine de animación e ilustrador japonés Hayao Miyazaki. Justamente esta mirada que integró a la prolífica familia del arte infantil levantó algunas voces en contra. "Recibimos críticas de que teníamos a muchos personajes internacionales y menos de acá", contó Victoria. Pero las chicas aclararon que ellas entendieron este conjunto ecléctico como testigo de una cultura contemporánea, viva y en movimiento. "Ahora con la globalización hay una mezcla de personajes nacionales e internacionales que marcaron la infancia de los chicos de los 90. Tenemos muchos dibujos de Cartoon Network y Nickelodeon. También está Hayao Miyazaki, que es muy profundo para muchos de nosotros y cuyas películas está emitiendo Paka Paka", ahondó Victoria.
Octavio Escobar 22 años ESTUDIANTE "Me gusta dibujar y pintar. No sé cómo expresarlo, es un sentimiento bonito".
Trabajo y sacrificio
Los chicos le contaron a El Tribuno, sin el menor atisbo de queja, que el trabajo es sacrificado.
"El estar tantas horas acá y el cargar con cosas pesadas te agota y vos decís: '¿Por qué estoy haciendo esto?', pero te das cuenta de que a la gente le está gustando y eso te motiva", dijo Ailén.
"A los andamios y el generador, que son cosas repesadas, las traemos nosotros y las guardamos en la estación de servicio abandonada y con todo esto cruzamos la ruta", añadió Victoria. "Los que vivimos cerca nos vamos a almorzar en las casas y el resto se trae una viandita y se queda acá trabajando", aportó Samanta Chungara (20).

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Monica Cassels
Monica Cassels · Hace 10 meses

!BRAVO, CHICOS! ¡Por fin esta desagradable, sucia mole gris cambia a un carácter colorido y positivo! Ahora es de esperar que los políticos y adolescentes salteños demuestren que tienen algún grado de civilización, y se abstengan de pegotear publicidad o pintar mensajes de cualquier tipo en el puente... y de paso, que dejen tranquilas a las demás paredes de la ciudad! .


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