El día llegó. Se terminó el cepo cambiario que dio lugar a innumerables cotizaciones de dólar incluyendo un mercado negro sumamente activo y un sinfín de trabas burocráticas.
Finalmente se sinceró una devaluación de hecho que existía desde hace mucho tiempo.
Una brecha que iba de un dólar "oficial" a 9,60 pesos hasta el "blue" cotizando a 15 pesos.
Era necesario para reactivar la economía, que ya lleva cuatro años estancada, volver a vincularnos comercialmente al mundo, que las exportaciones se vendan en el mercado internacional (a precios competitivos y sin retenciones) y que las importaciones necesarias para el entramado productivo ingresen al país a precios razonables (y no que se autoricen a cuentagotas algunas y a un dólar barato).
Conviene
A la provincia de Salta le conviene.
El sector agropecuario recibe un empujón importante por dos lados, primero la quita de retenciones y, segundo, el sinceramiento cambiario (reactiva este sector innumerables pueblos del interior provincial).
El turismo internacional que recibe nuestra provincia también debería aumentar, dado que es más barato ahora.
Faltaría que la minería, con un poco más de previsibilidad jurídica, comience nuevamente a activarse en la provincia.
¿Es bueno? Sí, terminar con ideologías que no sirven a nadie y comenzar con el pragmatismo económico que va a permitir ser un país normal y vivir un poco mejor.

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Sección Editorial

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