Cuantos más escombros se retiran, más carreteras se abren y más ríos comienzan a rebajar sus cauces, más devastación y horror se descubre que ha dejado el huracán Matthew a su paso por Haití. El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos ha rebajado este domingo su categoría al nivel 1 pero las cifras de muertos (más de 900 confirmados por las autoridades) son tan provisionales como cada una de las anteriores acciones tarda en producirse. Se cayeron casas, árboles, hubo corrimientos de tierras y se inundó todo en medio de un absoluto caos en el que el enloquecido viento arrasó cada metro de terreno que atravesaba.
'Los vientos eran terribles y se han llevado por delante las chabolas de muchas personas. Además subió la marea y se llevó todas las casitas del litoral', explica desde Puerto Príncipe, capital de Haití, Federica Badocco, delegada de Médicos del Mundo en el país.
La responsable de esta ONG que tiene clínicas en las zonas más afectadas por el huracán, explica en una complicada conversación telefónica lo ocurrido: 'Se hizo un buen trabajo por parte de los equipos de protección civil avisando de la llegada del tifón y pidiendo a la población que se desplazara de las zonas más peligrosas, pero mucha gente no quiso marcharse porque son personas muy humildes. Esas cabañitas es todo lo que poseen y tenían miedo a perder sus únicas pertenencias'.
Médicos del Mundo alerta ahora del después, tan peligroso como todo el antes: 'Hacen falta medicamentos para contener el cólera y llevar agua potable. Estamos ya trabajando Gobierno, agencias internacionales y ONG en recopilar material y dirigirnos a zonas que ahora con el derrumbe de un puente están incomunicadas. Haití es el país más pobre de América Latina y tiene muchas fragilidades en infraestructuras. Otra vez le ha vuelto a golpear fuerte un desastre natural', dice Badocco.
Según un comunicado de la oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), el paso del tifón 'ha afectado a un millón y medio de personas y hay al menos 350.000 personas pendientes de recibir ayuda'. El jefe de la misión. Enzo di Taranto, explicó que 'si el tiempo lo permite, un equipo de evaluación de desastres saldrá a examinar el terreno y establecer dos centros de operaciones: uno en el municipio de Les Cayes y el otro en Jérémie'.
Los dos municipios señalados por la ONU están al sur del país donde sigue habiendo zonas incomunicadas por el derrumbe del puente al que se refería Badocco. Allí los vientos, que fueron de hasta 300 kilómetros por hora, se cree que al golpear la isla el huracán alcanzó la categoría 5, la máxima posible, han dejado un panorama que el principal periódico local, Lenouvelliste, titula así: 'Jérémie: el horror durante y después de Matthew'.
El Gobierno cubano ha anunciado el envío de una brigada médica a Haití para el auxilio de los damnificados tras el devastador paso del huracán 'Matthew', señalaron medios locales.
'Una brigada de 38 médicos cubanos especializados en enfrentamientos a desastres partirá hacia Haití', indicó una nota oficial leída en la televisión cubana. El grupo está integrado por 'profesionales de amplia experiencia' que forman parte del Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias Henry Reeve.

Una bomba atómica de viento asola el país

'El aeropuerto está casi destruido, no hay agua, ni comida, el teléfono no funciona, ni hay electricidad, ni los medicamentos que tanto se necesitan. Una sola palabra describe la situación de Jérémie: desolación', comienza la crónica del periódico. 'El agua acabó con todo lo que teníamos, no nos queda nada, nos vamos a morir de hambre', explican los pobladores que tienen sus ya antes míseras pertenencias enterradas en el fango.
Esa es de hecho ahora la batalla del Gobierno y de las organizaciones sociales, intentar que los efectos del huracán no se conviertan en más dañinos que su propio paso. El ministro del Interior, Francois Anick Joseph, declaró el jueves el estado de catástrofe. 'Toda la zona sur está devastada', dijo el responsable político de un Gobierno que debía renovarse este domingo en unas elecciones generales que han sido suspendidas.
'El dilema de la ayuda', decía el editorial de ayer de Lenouvelliste: 'Mientras las estadísticas explotan sobre el número de muertes tras el paso de Matthew, redescubrimos los estragos del huracán (...) Estamos abrumados al igual que en 2010 (...) No aprendimos'.
Es imposible para todos los actores que intervienen en la actual catástrofe no recordar el terremoto que hace sólo seis años se llevó por delante más de 300.000 vidas y destruyó el país, de la condena que vive la isla, el país más pobre del hemisferio norte, con los desastres naturales y unas infraestructuras de vivienda que se derribarían con temblores y vientos mucho menores de los que sufre Haití. 'No son casas, son espacios muy humildes, chabolas que se sujetan ya débilmente', explica Badocca para tratar de explicar el enorme destrozo que ha causado el viento.
Ahora el escenario es de total batalla, como si una poderosa bomba le hubiera vuelto a caer al país. No se ha salvado de la destrucción tampoco la zona turística de Port Salut, uno de los escasas zonas comerciales desde las que reconstruir la débil economía haitiana en la que el 80% de la población sobrevive bajo el umbral de la pobreza. 'Tras la inundación de la playa de Pointe Sable, la mayoría de hoteles o han sido destruidos o están terriblemente dañados. Nuestras habitaciones están inundadas y completamente destrozadas', señala Jacques Anthony Nazaire, propietario del Naz-Inn.

600.000 hogares sin electricidad en Florida

Mientras, el estado de Florida se enfrenta al huracán más desafiante de su historia reciente con la llegada de Matthew y sus vientos de hasta 210 km/h, que amenazan con destruir las zonas costeras y han obligado a las autoridades a tomar las más precauciones, tras dejar una estela de muerte y destrucción en Haití.
El huracán ya ha dejado 600.000 hogares sin electricidad en ese estado norteamericano, informó el gobernador Rick Scott y se han registrado cuatro víctimas mortales, una mujer de unos 50 años que sufrió una emergencia cardíaca en su casa, un hombre de 82 años y una mujer de unos 60. Aún no se conocen datos de la cuarta víctima. Matthew causó también cuatro muertes en República Dominicana, donde más de 36.500 personas fueron evacuadas.
El presidente Barack Obama ha anunciado el estado de emergencia en Carolina del Sur, Georgia, Florida y Carolina del Norte, lo cual permitirá desbloquear rápidamente recursos de asistencia y que las agencias de seguridad interior (DHS) y de gestión de situaciones de emergencia (Fema) coordinen las labores de socorro.
Alrededor de 1,5 millones de residentes de la costa de Florida recibieron la orden de evacuar, así como más de un millón en Carolina del Sur. En Georgia, donde se espera que Matthew llegue el sábado, también se ordenó evacuar a los habitantes de seis condados de su litoral.
'Matthew' se ha debilitado ligeramente, con vientos máximos sostenidos de 195 kilómetros por hora, su fuerza fue rebajada a categoría 3 esta mañana y se espera que continúe así durante su recorrido ante la costa de los tres estados norteamericanos.
Sin embargo, pese a este debilitamiento, la tormenta podría causar graves daños en el sudeste de Estados Unidos. El servicio meteorológico alertó de que hay condiciones 'que ponen en peligro la vida'. Pese a su bajada de categoría, el huracán sigue siendo 'extremadamente peligroso' y podría dejar algunas zonas del centro de Florida inhabitables durante semanas o meses. Según la CNN, la última vez que las autoridades alertaron de esta manera fue antes del huracán 'Katrina' en 2005.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora