La unión del cuerpo y el alma es una herramienta para buscar y paulatinamente lograr el equilibrio. El yoga es una práctica milenaria que, en todas sus facetas, aporta beneficios a quien la practica y replica este bienestar.
Existe una serie de prácticas de yoga que surgen en función de las necesidades y los deseos de quienes las llevan a cabo. Una de estas es el denominando yoga Iyengar. Esta práctica fue fundada por Bellur Krishnamachar Sundararaja Iyengar, también conocido como Yogacharya BKS Iyengar.
"Mi materia de estudio es el yoga: la senda que cultiva el cuerpo y los sentidos, refina la mente, civiliza la inteligencia y halla su descanso en el alma, esencia de nuestro ser. El yoga es más que físico. Es celular, mental, intelectual y espiritual: afecta al hombre en todo su ser", dice Iyengar.
Patricia García Gilabert, organizadora de una taller intensivo que se realizará del 13 al 15 de noviembre, explicó a El Tribuno que esta metodología tiene algunas particularidades:
- Se caracteriza por la búsqueda de la alineación correcta del cuerpo, a través de una ejecución atenta y consciente de las asanas o posturas. De este modo, se puede crear espacio interno, favorecer la circulación correcta y equilibrar el flujo energético en todos los sistemas del cuerpo. Esto es clave para la salud física, orgánica y mental.
- A veces esta alineación no se consigue fácilmente y esto puede hacer que no aprovechemos al máximo los beneficios de una postura. Este es uno de los motivos por los cuales introdujo el uso de elementos o "props" diseñados por él. Estos pueden ser ladrillos de madera, almohadones o "bolsters", cintos, sillas y cuerdas. Utilizados correctamente, pueden ayudar a alcanzar la alineación correcta en la postura, pero también al desarrollo de la inteligencia corporal, a generar mayor espacio interno, a dar apoyo, a tener una penetración más profunda en la postura, a intensificarla, a poder permanecer mayor tiempo en la postura y obtener mayores beneficios a nivel orgánico o mental, entre otras cosas.
Para todos
El uso de los elementos ha sido clave en su misión de universalizar el yoga. Con este abordaje no hace falta ser joven, sano y flexible para emprender esta práctica. "Entonces el yoga pasa a ser realmente para todos", aseguró Patricia.
Otra característica fundamental del método es el orden en el que se secuencian las asanas. Como promotora de la práctica, Patricia García Gilabert destacó que esto porta el sello personal de BKS Iyengar.
El efecto de la práctica va a depender cómo se ordenen las posturas. Esto se desprende de un estudio e investigación personal, intenso, realizado por Guruji, sobre las repercusiones de dichas secuencias a nivel orgánico y psíquico. De la misma manera, trabajó sobre los arcos y las posturas hacia adelante y también sobre las demás posturas.
"Otro punto importante es la permanencia. El efecto de la postura y la posibilidad de penetración y conciencia, va a ser diferente según la permanencia que se decida o se logre", explicó Patricia a El Tribuno.
En una clase de yoga Iyengar se trabaja con mucha precisión. Las clases son muy verbales porque el profesor continuamente estará dando una gran cantidad de detalles técnicos, demarcando las alineaciones correctas, las simetrías, para conducir a los alumnos hacia la construcción de una postura correcta y saludable.
La aplicación terapéutica del yoga Iyengar se difundido en las últimas décadas. Quienes los practican son personas que sufrieron dolores de espalda, fracturas, hernias, jaquecas, resfríos, anemias, hipertensión, trastornos hormonales, incluso insomnio, depresión, ansiedad, estrés, dentro de una infinidad de otras dificultades.

¿Qué te pareció esta noticia?

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora