Zamba y una alegoría china

Rodolfo Ceballos

Zamba y una alegoría china

El titular del Sistema Federal de Comunicaciones, Hernán Lombardi, anunció la pronta vuelta del dibujito Zamba, emblema del canal público infantil Paka Paka.
Creado en 2010, el personaje fue suspendido en sus apariciones por constituir "un elemento de propaganda" a raíz de su discurso único para narrar la historia argentina y mundial.
A Zamba, polémica en sus apariciones, la acusaron de adoctrinar a los chicos. El campo de las opiniones está dividido, en muchos países el dibujo fue nominado para premios internacionales.
"Considerar que los niños y las niñas no están capacitados para abordar algunos de los temas que proponemos con Zamba es subestimar al público infantil", explicó en su momento Marcelo Lirio, de las producciones de Paka Paka.
Lo que se discutía de Zamba fueron sus mensajes pedagógicos. No todos creen que puedan ser constructivos a partir de que la audiencia infantil los pueda entender en toda su dimensión.
Las influencias que pudo haber producido Zamba, seguramente, fueron analizadas desde lo psicológico, desde los logros escolares y desde la sociabilidad.
Las emociones, la agresividad, el discurso maniqueo, son las reprobaciones que recibió por la nueva conducción de Paka Paka.
Como en esas narraciones chinas, es lo que ocurrió con Zamba. La tradición oriental cuenta que muchos animales se acuestan a dormir y cuando despiertan se descubren otro. Así los chinos explican con alegorías las mutaciones del ser.
A Zamba le buscan una identidad nueva, fuera de las ideas que predicaba antes de que se quede dormida, luego del cambio de gobierno.
Hay consenso en el pensamiento social moderno de que la ideología es el fantasma de la política. ¿Zamba lo acaba de confirmar?

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