Alegría, satisfacción pero sobre todo gratitud; fueron los sentimientos de los aborígenes wichis de la Comunidad "Folij", del kilómetro 5, cuando vieron llegar la camioneta en la que se movilizaban el obispo de la Diócesis de Orán, Gustavo Zanchetta, y un sacerdote de Tartagal, para entregarles bolsones de alimentos no perecederos, pero fundamentalmente, para escuchar sus necesidades.
Modesto Rojas, cacique de la comunidad ubicada al este de Tartagal sintentizó en pocas palabras la sensación que les produjo la sorpresiva visita del obispo: "Es la primera vez que alguien responde tan rápido a un pedido que hicimos".

Otro pedido de auxilio

Cabe señalar que Zanchetta, en la homilía que pronunció durante el segundo día del triduo en la Catedral de Salta había hecho referencia a la visita que realizó a las comunidades aborígenes de la ruta 86.
“Los chicos desnutridos están en la mayoría de las comunidades y nadie hasta el momento se preocupa por ellos. Los que peor están son los que viven monte adentro” Modesto Rojas, cacique de km 5
El cacique Rojas recordó que "el día domingo 11 yo había ido hasta Orán para dejarle una nota al obispo Zanchetta y pedirle que nos ayudara a que alguien del Gobierno nos escuche porque la situación que pasan las comunidades de la ruta nacional 86 es muy grave. Yo soy coordinador y recorro todo lo que puedo y es muy triste, es para ponerse a llorar lo que vive mi pueblo".
Rojas había amenazado la semana anterior con cortar la ruta nacional 34 si no conseguía que le aseguraran la provisión de agua. "La falta de agua no era solo para kilómetro 5 sino para prácticamente todas las que estamos al este de Tartagal. Pero el domingo me fui a Orán y le dejé una nota al obispo. Cuando a las 6 de la tarde del lunes 12 se presentó en la comunidad estábamos muy sorprendidos, pero también muy contentos", manifestó visiblemente emocionado el cacique.

Pobreza

Rojas recordó que "como coordinador de la Asociación Indígena de la República Argentina (AIRA) recorro todos los días las comunidades y veo que los niños son los que más necesitan porque no hay agua, no hay comida, ni hay salud para ellos. Los que peor están son los que viven en medio del monte porque no tienen de qué vivir y cada vez sus padres tienen menos monte para ir a cazar o recolectar. Por eso necesitamos comedores comunitarios en forma urgente".
Las comunidades chané de Aguaray y Coronel Cornejo también pidieron la intermediación ante el Gobierno provincial y nacional al obispo de la Diócesis de Orán.
Rojas explicó que "en la misma situación que los niños están los ancianos y muchos criollos. Es muy triste ver cómo están viviendo y a pesar de que estoy acostumbrado a mirar la pobreza a los ojos, a veces lloro porque no podemos hacer más nada para ayudarlos. Yo creo que lo mismo le sucedió al obispo cuando vio a Margarita, una anciana wichi de 90 años que no tiene beneficios y ni siquiera una cama digna donde poder pasar sus últimos años", dijo al recordar el encuentro entre Zanchetta y la anciana de la que habló el purpurado en Salta el miércoles.
“Estos terremotos terminarán, porque hay una fuerza inimaginable, que nunca será superada y esa es la fuerza de la fe de nuestro pueblo, la fe de los pobres” Gustavo Zanchetta
El dirigente agregó: "El obispo nos preguntó todo lo que necesitaba saber y llamó desde su teléfono al ministro de Asuntos Indígenas, Luis Gómez Almaraz, quien se comprometió a venir y traer médicos para que vean cómo están los chicos, y hacer que tengamos agua y comida".

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