Bolivia confirmó ayer los tres primeros casos de microcefalia ligados directamente al virus del zika. Hace un mes en Argentina se confirmaban cuatro casos de embarazadas con la enfermedad -tres de ellas de Tucumán- cuyos fetos ya presentaban signos del síndrome congénito. Y, demás, la Organización Mundial de la Salud también reportó en octubre el primer caso del síndrome de Guillain-Barré, que causa debilidad muscular y parálisis de órganos y extremidades, provocado por el mencionado virus, en México.
No pasó un año siquiera desde que esta palabra comenzó a ser divulgada con más vehemencia en el país, que ya estas noticias se vuelven cotidianas. Sobre todo ahora que el verano se acerca con sus temperaturas propicias para la propagación del mosquito Aedes aegypti, transmisor del mencionado virus y de otros como el dengue y la chikunguña.
Así el panorama, las novedades que llegan no son alentadoras, pero sí hay al menos más conciencia de parte de los ciudadanos así como también de las autoridades, más allá de las campañas instaladas hace un tiempo, como la del dengue. Y la insistencia es la misma: hay que extremar el cuidado personal para evitar las picaduras de mosquitos y hay que tener en cuenta que el zika se sumó a las enfermedades de transmisión sexual.
En cuanto a esto último, una vez infectada la persona por el mosquito, el virus puede ser transmitido a otro ser humano hasta sesenta días después. De ahí que el consejo desde las distintas carteras de salud para aquellas personas que buscan tener un hijo es que aguarden un período de al menos dos meses en el caso de que uno de ellos haya estado en zonas donde prolifera el mosquito.
Es que otra de las mayores preocupaciones que acarrea el zika es para las mujeres embarazadas, dado que sus efectos congénitos están relacionados con casos de microcefalia y otras malformaciones.

Un bebé con microcefalia, en Pernambuco, Brasil.
Un bebé con microcefalia, en Pernambuco, Brasil.
Un bebé con microcefalia, en Pernambuco, Brasil.

Sin casos en Salta, por ahora
Según advirtió hace pocos días el ministro de Salud de la Nación, Jorge Lemus, posiblemente el zika llegue "con más fuerza" al país durante los meses del verano.
De todas maneras, hasta ahora en toda la provincia de Salta no se reportaron casos de esta enfermedad -ni congénitos ni importados- según confirmó a este medio el ministro de Salud Roque Mascarello. Igual, el funcionario admitió que la alarma está encendida y que las medidas están concentradas más que nada en dar batalla al mosquito transmisor.
Mientras tanto, el martes comenzó en Salta la vigilancia intensificada de todos los síndromes febriles para hacer diagnóstico diferenciado, según informó la doctora Griselda Rangeón, directora de Epidemiología de la Provincia.
Es una práctica que se repite desde hace varios años por el dengue, que se extiende hasta el 1 de mayo, obligando a todos los servicios de salud de la provincia a informar si hubiera algún caso sospechoso compatible con estas enfermedades.
La novedad de este año es que el sistema de vigilancia viene acompañado de un programa por el que las alertas se disparan a Epidemiología, al área de salud donde reside el paciente, y al servicio nacional de control de vectores. Son alertas que también permiten que agentes de atención primaria vayan al domicilio de la persona posiblemente infectada para hacer una inspección, buscar otros febriles y hacer un control de vectores.
Otro reforzamiento de este año es con embarazadas, a quienes en cada control en el sistema de salud pública se les dará un repelente.
Ello habla de una alerta diferenciada provocada por el zika, una enfermedad que según expertos puede volverse endémica, considerando que estamos en una era de viajes y comercio a nivel global, de crecimiento de las ciudades y cambios climáticos.

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Sección Editorial

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