Zona roja: "Una práctica que viola derechos"

María Laura Postiglione

Zona roja: "Una práctica que viola derechos"

En la ciudad de Salta se acaba de sancionar una reforma al Código Contravencional que, entre otros puntos, despenaliza el ofrecimiento de sexo en la vía pública, siempre que se realice en lugares permitidos, es decir, en una delimitada "zona roja". Al respecto, surgieron diversas voces.
Por un lado, las Mujeres Trans Autoconvocadas solicitan la derogación de esas normas del Código porque consideran que vulnera sus derechos en virtud de que muchas de ellas ejercen la prostitución. Por otro, el Concejo Deliberante está trabajando en reuniones y encuentros para abordar el tema.
Una de las opiniones que da origen a estas líneas es de un concejal que argumentó: "Habría que buscar un lugar, llamalo bar, cabaret o lo que sea, y que estén todas ahí y que la gente vaya y consuma sus servicios, porque la prostitución existirá siempre...".
¿Estás de acuerdo con que el M...
Para explicar mi postura, voy a seguir a la doctora en sociología Rosa Cobo Bedía en la siguiente afirmación: hay que distinguir analíticamente entre mujeres prostituidas y la prostitución. Mientras que las primeras ejercen la prostitución por necesidad, como forma de ganarse la vida, la prostitución constituye una forma de ejercicio de poder de varones hacia mujeres bajo la apariencia de "contrato sexual".
Hay que llamar la atención cuando, so pretexto de proteger a las mujeres en situación de prostitución, se tiende a perpetuar la legitimidad de la prostitución como práctica cotidiana del consumo sexual del cuerpo de mujeres.
Una cosa es no criminalizar a las mujeres, respetar aquello que ellas enuncian como la actividad que están eligiendo desarrollar como medio de vida e implementar políticas de reducción de daños o políticas públicas para ofrecer otras alternativas laborales u otras medidas que tiendan a mejorar su situación socioeconómica. Se debe partir de la base de que tras la "decisión" de prostituirse hay situaciones de vulneración de derechos, tales como pobreza, inmigración ilegal, bajo nivel educativo y discriminación por orientación sexual.
Otra cosa muy distinta es valerse de esta realidad para eternizar y legitimar esta práctica que la enorme mayoría de las veces involucra múltiples tipos de violencia: física, sexual, económica, psicológica, simbólica, y que constituye, por tanto, una violación de derechos.
Es un debate muy complejo. Sin embargo, resulta imperioso abordarlo profundizando el análisis desde una perspectiva de género ya que, de no hacerlo, se puede caer en un razonamiento sesgado y, por ende, desobedecer las normas vigentes sobre erradicación de todas las formas de discriminación y todas las formas de violencia contra las mujeres.
*Abogada especialista en género. Titular de Mujeres de la Matria Latinoamericana.

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