Un total de 43 personas fueron detenidas hasta ayer como sospechosos de haber provocado algunos de los gigantescos incendios forestales en Chile que han cobrado la vida de 11 personas y han arrasado centenares de miles de hectáreas, informó la presidenta Michelle Bachelet.
La Policía chilena detuvo a 43 personas "por su eventual responsabilidad en incendios forestales" que desde hace casi dos semanas afectan siete regiones del centro y sur de Chile, y que ya han arrasado más de 400 mil hectáreas, informó Bachelet durante un balance de la tragedia.
La mayoría de los sospechosos fueron detenidos en las regiones de OHiggins (sur), Maule (norte) y Biobío (sur), las más golpeadas por el paso del fuego, donde la Fiscalía local ya presentó acusaciones e su contra por provocación de incendios. Las penas por este delito alcanzan a los 20 años de cárcel.
"Estamos seguros de que sí ha habido intencionalidad en algunos de los focos, vamos a seguir las responsabilidades hasta el final", afirmó Bachelet.
Aún se mantienen activos 130 incendios, de los cuales 66 están en combate, 50 fueron controlados y 14 extinguidos, y han dejado en total 11 muertos, cerca de 3 mil damnificados, decenas de pueblos arrasados y más de un millar de viviendas destruidas.
El gobierno distribuye ayuda económica y material para los afectados, la mayoría de ellos agricultores y criadores de ganado, que perdieron sus hogares, sus animales, y han visto sus tierras totalmente calcinadas por las llamas.
Asimismo se han movilizado empresas privadas y personas de otras regiones de Chile para acudir en ayuda de los damnificados.
Los siniestros también han puesto en riesgo la flora y la fauna silvestre de las regiones afectadas y los especialistas temen un daño considerable.
"Mi mensaje es uno solo: no vamos a bajar los brazos ante esta tragedia", aseveró Bachelet.
Más de 11 mil personas combaten las llamas entre bomberos voluntarios, brigadistas (bomberos forestales), militares, policías, funcionarios públicos y vecinos de las zonas afectadas.
De ellos, más de medio millar llegaron desde el extranjero para colaborar en lo que ha sido definido por el gobierno como el mayor operativo de emergencia de la historia de Chile.
Durante la jornada de ayer arribaban a Chile 80 brigadistas venezolanos, mientras que desde Brasil y Estados Unidos llegaban aviones tanqueros para lanzar agua sobre los focos ígneos.
En la jornada de hoy llegará un avión tanquero ruso con capacidad de 42 toneladas de agua que se unirá al Súper Tanker de 73 mil de capacidad, el avión más grande para el combate del fuego desde el aire, que opera en Chile desde hace cinco días.
La peor catastrofe del planeta
"Es complicadísima la situación por la expansión del fuego en un terreno con una geografía y vegetación específica, por eso los profesionales argentinos que están acá son especialistas en incendios forestales", contó desde la capital chilena, Martín Torres, coordinador de la misión argentina de Cascos Blancos, el organismo de la Cancillería de ayuda humanitaria.
Desde el miércoles, cientos de bomberos y brigadistas de una decena de países llegan a Chile para sumarse al operativo para combatir el fuego.
Ubicada a 240 kilómetros de Santiago de Chile, la región del Maule fue una de las más perjudicadas, ya que el fuego devoró en apenas unas horas el millar de casas de Santa Olga, un pequeño pueblo que vivía de la industria forestal.

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