Un barco que se acerca lentamente hacia ese hombre sentado solo observando la escena, intentando concentrar su energía en una situación que desconoce. Es la primera imagen de un espectáculo impecable desde la belleza de las imágenes, pasando por el trabajo corporal de los actores hasta la música de una belleza absoluta. "Birds in the house" se presentó en la sala mayor del Teatro Mitre, en el marco del "Escenas al Norte" festival Internacional de Teatro Jujuy 2017 que se está desarrollando en varias salas de nuestra ciudad, organizado por el Instituto Nacional del Teatro.

Se trata de una de las dos producciones internacionales que llega a nuestra "Tacita de Plata" en este marco. Ideada, dirigida y actuada por Peter Serge Butko, de República Checa, se suma en la escena Ján Sklenar (el otro actor en escena). Vestidos de negro hacen teatro negro, marionetas, juegos coreográficos, interactuando con imágenes en una pantalla gigante en el fondo del escenario y un delicado trabajo de luces.

La música merece un párrafo aparte, puesto que es sin dudas una de las patas más fuertes de este trabajo, sosteniendo la hilación de los cuadros con gran belleza, contundencia, que envuelve al espectador. El responsable de este aspecto es Jaroslav Zima, creador e intérprete de la música original de esta obra. Sklenar y Zima son serbios.

Butko había anticipado de la lentitud de la puesta, en una nota previa a la presentación. Y es sin dudas una de las características más llamativas, puesto que pone aún más de manifiesto la perfección de los movimientos de los actores y el manejo de los objetos.

Es reiterada la aparición de alas, blancas, negras, plateadas, que absorben al hombre o lo protegen, lo transforman, y una imagen de una mujer vestida de blanco, que se replica en distintos espacios de la escena, con distintos recursos, que llama, encanta y abandona. Ella sufre, yace y luego se dirige hacia ese barco, y en el final de la puesta, cuando el barco se aleja ante la mirada absorta del hombre, se transforma en pájaro… ¿espíritu?, ¿alma?

Cada cuadro es una obra de arte en esta sucesión lenta y bien ambientada, que disparó a los espectadores hacia diferentes estados emocionales y hacia la interpretación de contenidos que rondan por la vida y la muerte, la oscuridad y el camino, los vínculos humanos viciados, dañinos, la constante amenaza del sufrimiento.

El público que colmó todos los niveles de la sala, aplaudió de pie a los artistas, y agradeció la transportación que le significó esta obra hacia momentos y reflexiones muy profundas.

Esta fue la segunda propuesta de la programación inaugural del martes de este festival, que había iniciado con "Esta noche hay corso" en el Centro Cultural "Éxodo Jujeño", también con mucho público.

 

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