“Lo único que se tiene que combatir es la ilegalidad, y la venta de ropa usada no tiene en absoluto esa característica”

El abogado especialista en defraudación marcaria Roberto Porcel habló con El Tribuno sobre el impacto que tuvieron los operativos que se realizaron en la popular feria La Salada, un negocio que funcionaba de manera ilegal y que movía millones de dólares por día. “La Salada, según los propios dichos de sus administradores, cada vez que abría movía algo así como 20 millones de dólares. Todo ese dinero en negro tiene un destino totalmente sin control”, expresó el abogado. Durante la entrevista, Roberto Porcel valoró la decisión política del Gobierno nacional para combatir la ilegalidad y criticó con dureza a Cristina Fernández de Kirchner, expresidenta de la Nación. “Hasta que terminó el gobierno anterior, el de Cristina Kirchner, se alentaba a La Salada como un modelo de trabajo y productivo para exportar. El señor (Jorge) Castillo acompañó en viajes oficiales a la expresidenta y ella hacía público su apoyo a La Salada, e incluso más, hacía apología de esta violación a la ley y decía que era el modelo a replicar”, expresó el letrado.

¿Cómo funciona La Salada?
Todos sabemos que La Salada es un grupo de ferias donde se maneja un comercio ilegal y donde la estrella de ese comercio es la falsificación de marcas y la piratería intelectual. Son los dos grandes atractivos que tienen y hacen que La Salada haya tenido el éxito que tuvo. Lamentablemente, Argentina hace muchos años que está incluida en la lista de los países más vigilados por el Departamento de Comercio de los Estados Unidos, en lo que se denomina la Priority Watch List (Lista Prioritaria de Observación) junto a países como Indonesia, China, Rusia y Venezuela, por el descontrol que implicaba la comercialización y lo que sucedía en esta feria. 
La Salada, según los propios dichos de sus administradores, cada vez que abría movía algo así como 20 millones de dólares. Todo ese dinero en negro tiene un destino totalmente sin control. 

¿Cómo ingresa esa mercadería ilegal al país? ¿Lo hace por las fronteras o se diseña en talleres clandestinos?
Por las dos vías. En los últimos seis meses del año, quizás se realizaron los mayores secuestros de contrabando en los últimos años. Sin embargo, todo ese contrabando secuestrado implica nada más que dos días de ventas en La Salada. 
Vale decir que lo importante no es lo que se importaba o contrabandeaba sino lo que se manufactura en el país. Acá hay un montón de talleres clandestinos y pequeños talleres, que muchas veces son familiares o multifamiliares, que tienen ramificaciones y gente que viene del exterior. 
Hay trabajo esclavo, cama caliente. Todos esos pequeños talleres son los que alimentaban cooperativas y a La Salada.

¿Por qué es tan difícil dar con esos talleres?
No son difíciles de detectar. Todos los años hay temporadas donde se desarman y se detectan muchos de estos talleres clandestinos. Lo que sucede es que hasta que terminó el gobierno anterior, el de Cristina Kirchner, se alentaba a La Salada como un modelo de trabajo y productivo para exportar.
El señor (Jorge) Castillo acompañó en viajes oficiales a la expresidenta y ella hacía público su apoyo a La Salada; incluso más, hacía apología de esta violación a la ley y decía que era el modelo a replicar.

¿Que quiere decir con esto?
Que no había decisión política de combatir la falsificación marcaria, pese a que Argentina tiene firmados convenios y acuerdos internacionales como el TRIPs o el acuerdo Mercosur en el cual se comprometía a combatir la piratería. 
Sin embargo, lejos de combatirla y desalentarla, se la alentaba y le explicaba al mundo que La Salada y el señor Castillo eran parte de la Argentina que ella representaba. Corrupción, impunidad, violación de la ley: eso era el modelo productivo del gobierno anterior. 

¿Va a haber un antes y un después de estos allanamientos y del encarcelamiento de Jorge Castillo, uno de los administradores de la feria?
Yo creo que todavía no se toma real conciencia de lo que ha ocurrido, pero creo que es un antes y un después. Ojalá sea la bisagra que cambie la Argentina de antes y la ponga de cara al futuro. 
Hoy el Gobierno nacional ha dado muestras de que ha dicho basta a este acto de corrupción y simplemente con decisión política. Acá lo que cambió fue la decisión de combatir esto. Años y años de decir que no se puede entrar a La Salada. Ahora se entró, y ahora el señor Castillo no solo se niega a declarar sino que pide custodia para él y su familia.

Salta esta considerada como una frontera caliente por donde pasa la mayor cantidad de ropa falsificada que entra al país. ¿Qué opinión tiene sobre esta situación?
Salta sí es una frontera caliente, todos sabemos lo que sucede en esa provincia, pero me parece que es un gran paso para que esto empiece a cambiar. Las fronteras tienen que controlarse, hay que poner recursos humanos para controlarlas, hay que poner recursos tecnológicos, pero, sobre todas las cosas, hay que tener decisión política. Gendarmería tiene que estar en la frontera y no en otro lado. El rol histórico de Gendarmería ha sido el cuidado de nuestras fronteras y hay que dotarla de recursos técnicos y tecnológicos para que pueda combatir. Hay que poner radares, hay que poner aviones, hay que poner vehículos, armas y hay que apoyarlo.

En Salta existen ferias de ropa usada, llamadas comúnmente “ferias americanas”. ¿Eso también entra en la falsificación marcaria?
No, de ninguna manera. Lo único que se tiene que combatir es la ilegalidad, la venta de ropa usada no tiene en absoluto esa característica. Y todas aquellas ferias que no estén rodeadas de delito, como contrabando, piratas del asfalto, falsificación o piratería, no tiene que tener ningún temor. El temor lo tienen que tener aquellos que se nutren del ilícito para enriquecerse.

Se ha creado el imaginario de que en La Salada todo es ilegal. ¿Esto es así?
 En La Salada no todo es ilegal. Hay un montón de gente que trabaja dignamente con su esfuerzo y con su marca, eso no tiene nada de ilegal. 

¿Cuál fue el éxito de La Salada, a diferencias de otras ferias? 
Que se vendían marcas falsificadas, se iba a comprar las copias. Todo aquel que tiene un comercio legal no tiene por qué temer. A esa gente hay que apoyarla y alentarla. Lo que hay que castigar es todo lo que ronda alrededor de la ilegalidad. 

¿Cómo afecta a Argentina estar entre de los países con mayor observancia?
Si no le ponemos coto a este marco de piratería y venta ilegal de marcas vamos a seguir catalogados en el mundo como los países que merecen mayor observancia y esto, obviamente, se refleja en el comercio internacional, en las inversiones. Entonces, hay que mostrar al mundo que somos un país serio, que somos un país que respeta la propiedad privada y que alienta el trabajo digno.

¿La Salada pagaba impuestos?
Nada, y son cifras millonarias. La CAME (Confederación Argentina de la Mediana Empresa) piensa que el comercio informal hoy mueve seis mil millones de pesos mensuales. Yo garantizo que en las estimaciones de la CAME quedan un montón de productos afuera. Todo ese dinero informal, todo ese dinero en negro, hay que canalizarlo al trabajo formal.
Tiene que pagar impuestos y ayudar, como el resto de los trabajadores que hacemos nuestros aportes impositivos. Pero aparte de esto tenemos que tener conciencia de a dónde va todo ese dinero en negro porque es un descontrol tremendo.

¿Qué va a pasar con La Salada?
Yo creo que La Salada va a seguir funcionando sin ningún problema, nada más que adecuada a la legalidad. La Salada, como cualquier otra feria, tiene que seguir trabajando en el marco de la legalidad. Lo que hay que cortar es el delito. Los tres allanamientos que se han hecho en La Salada, ninguno fue por falsificación marcaria. Ojalá las próximas acciones sean para combatir la piratería y la falsificación.

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